Smartphones y tablets usados por la noche son culpables de muchos casos de insomnio

Según un estudio del Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York, después de dos horas de uso los leds de los equipos electrónicos reducen en un 22% el nivel de la hormona que regula el sueño y la vigilia. Pero no todos los expertos son tan pesimistas.

 

Nos bombardean. No hay armas, sólo luces: señalizaciones, luces de neón, iluminación en las  calles, palacios y rascacielos. Una sobredosis de luces y rayos que brillan en nuestro universo cotidiano. Si no fuera suficiente con la contaminación lumínica de la ciudad, en el refugio del hogar  hay ordenadores, tablets, smartphones, convertidos ahora en dispositivos esenciales para jóvenes y mayores. Incluso se utilizan para ver la televisión, como demuestra un estudio de mercado realizado por Ooyala.

 

Gadgets que “arruinan el sueño de miles de personas”, alertan los expertos. “Sólo si se utilizan de manera excesiva e incorrecta” replican los amantes de la tecnología . El resultado: dormimos cada vez peor, cada vez menos. Un promedio de seis horas al día, en comparación con las ocho necesarias para descansar, dicen los médicos. Rodeados por estímulos visuales que captan nuestra atención, basta un destello del móvil y adiós a Morfeo.

 

Algunos los ha llamado l “asesinos de la melatonina,” según otros “basta con saberlos usar.” Los leds son los dispositivos que iluminan nuestras vidas, nuestras pantallas, desde los ordenadores hasta las lámparas y son cualquier cosa menos que inofensivos. Después de dos horas de uso disminuyen aproximadamente un 22 por ciento el nivel de la hormona que regula el sueño y la vigilia y nos obligan a prolongar instintivamente nuestros días. Estajanovismo involuntario. La noticia fue publicada a través del Rensselaer polytechnic institute en Nueva York y publicado en Applied Ergonomics. Una investigación en la que han participado trece voluntarios de veinte años. El equipo ha jugado, visto películas en tablets y smartphones, con el objetivo de averiguar cómo el uso prolongado de los dispositivos influye en la posibilidad de conciliar el sueño. “Las nuevas tecnologías han hecho posible la creación de televisores, ordenadores y móviles más grandes y brillantes,” ha dicho Brittany Wood, co-autora del estudio. “Para crear la luz blanca se deben emitir radiaciones de baja longitud de onda, lo que las hace potencialmente capaces de reducir la melatonina producida por nuestro cerebro y, por lo tanto, también la duración del sueño. Un fenómeno muy preocupante, especialmente entre los jóvenes y adolescentes que ya empiezan ser noctámbulos”.

 

Recientemente, el debate en la red se ha vuelto a encender y  Charles Czeisler, profesor de la Universidad de Harvard, quien ha solicitado un análisis en profundidad sobre el tema, nos advierte sobre los peligros de las luces frías.. El pasado 22 de mayo escribió en la revista Nature: “La tecnología ha desincronizado el ritmo nuestro cuerpo con respecto a la jornada normal de veinte y cuatro horas,  impulsándonos a ir a la cama más tarde. Las luces artificiales destruyen el reloj biológico y nos hacen creer que todavía es de día, incluso cuando es noche “. Así que la población de los adictos a los Gadget se convierten en habitantes de la noche, y hasta  tarde muchas personas continúan a consultando el correo electrónico, haciéndolos deberes y viendo la televisión. Es un número destinado a crecer en la medida en que es cada vez más fácil tener  iPads y  iPods. “La privación forzada de sueño – continúa Czeisler – se refleja inevitablemente en la salud de la persona y se ha demostrado que las personas que duermen menos de cinco horas cada noche tienen un riesgo de muerte un 15% mayor que los que, en cambio, descansan bien y más tiempo “. Reemplazar las luces frías con luces cálidas, no tener nada enchufado y leer un libro son las propuestas radicales del académico.

 

Pero para los “geeks” no todo está perdido.  Los que no puede desconectarse del mundo, puede seguir las sugerencias de otro informe, elaborado por la Mayo Clinic de Arizona, que ofrece soluciones más suaves: simplemente bajar al mínimo el brillo de las pantallas y mantener las tabletas y smartphones a treinta centímetros de la cara para evitar que las luces molestas inhiban el sueño, y con ello,  los sueños. “Nuestros estudios muestran que sólo en el caso de una  iluminación máxima la utilización de dispositivos puede influir en el nivel de melatonina,” ha dicho el Dr. Lois Krahn al Medical Daily.

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