¿Quieres pensar de una manera rápida y precisa? ¡Hazte músico!

Un nuevo estudio descubre que la formación musical parece aumentar la habilidad para detectar nuestros propios errores  y actuar rápidamente realizando las correcciones necesarias.

Todos deseamos conservar nuestra agilidad mental con el paso de los años, lo que explica la reciente proliferación de rompecabezas y juegos para ejercitar la mente. Pero un estudio recientemente publicado propone un método de baja tecnología para conservar nuestra rapidez mental: Aprender a tocar un instrumento musical.

Según este estudio, aquellas personas que pasan muchas horas en la academia de música no sólo procesan la información de una manera sorprendentemente eficaz, sino que también son mejores en no dejar que los errores ocasionales les afecten excesivamente.

Los resultados del estudio “sugieren que tocar un instrumento podría mejorar la habilidad para controlar nuestro comportamiento y modificar nuestra respuesta de manera eficaz cuando sea necesario,” señala el equipo de investigación bajo el mando de la neurocientífica cognitiva Ines Jentzsch de la Universidad de Saint Andrews. ”Como estos procesos son de los primeros en ser afectados por el envejecimiento cognitivo, nuestros resultados proponen una intervención realista para retardar o incluso prevenir (un tipo de) declive relacionado con el envejecimiento.”

Estudiar música podría ser “un método de intervención realista para retardar o incluso prevenir el deterioro de la actividad del área frontal del cerebro relacionado con el envejecimiento.”

En la revista Neuropsychologica, los investigadores describen un experimento llevado a cabo con 36 jóvenes adultos a los que dividieron en cuatro grupos: Músicos que llevaban acumuladas como mínimo 5.000 horas de práctica; otros que tenían de 2.000 a 5.000 horas a sus espaldas; los “pesos ligeros” (o los recién llegados al mundo de la música) que habían practicado de 200 a 2.000 horas; y aquellos que no eran considerados músicos.

Después de contestar a varias preguntas, todos los participantes realizaron dos pruebas cognitivas de carácter general: el test de Stroop, en el cual se les pidió que respondiesen a las palabras escritas en color azul, ( aunque las palabras se refiriesen a otro color, como “rojo”); y el test del efecto Simon, en el cual se les pidió que respondieran con su mano derecha si veían una forma roja , o con la izquierda si veían una forma azul, aunque las formas apareciesen en el lado contrario de la pantalla.

Mientras realizaban estas pruebas engañosas, su actividad cerebral estaba continuamente monitorizada a través de un electroencefalograma (EEG).

Los resultados: Los participantes que poseían una mayor formación musical respondieron de una manera más rápida y precisa que aquellos con poca o ninguna formación.”Este resultado sugiere que un alto nivel en formación musical podría resultar en un procesamiento de la información más eficaz en general,” señalan los investigadores.

Además, “una alta formación musical también fue relacionado con una mayor implicación de los procesos cognitivos de control, demostrado por una mayor eficacia a la hora de detectar errores y conflictos,” declaran los investigadores. Los participantes con una mayor dedicación a sus instrumentos poseían “una habilidad superior para detectar errores y dificultades, y una capacidad de reacción más reducida ante los problemas detectados.”

“En conjunto,” concluyen los investigadores, “los resultados actuales sugieren que tocar un instrumento podría mejorar la habilidad para controlar nuestro comportamiento, y rectificar de una manera eficaz cuando así sea necesario.”

Jentzsch y sus compañeros mencionan que esto no debería de pillar por sorpresa, ya que los músicos aprenden a estar constantemente conscientes de su actuación,” pero a no dejar que los errores les afecten de manera excesiva.”

En otras palabras, si te has equivocado en una nota, es importante que te des cuenta inmediatamente de lo que has hecho mal, pero igual de importante es el no dudar de ti mismo y darle demasiadas vueltas al error cometido. Simplemente debes hacer un rápido balance de lo que ha ocurrido y pasar página; una habilidad que los músicos que participaron en el estudio aplicaron a las dos pruebas realizadas, y que presuntamente podrían aplicar a una variedad de desafíos del día a día.

Los investigadores advierten de que no han establecido “una relación causal entre la actividad musical y el rendimiento de las funciones del área frontal del cerebro.” Admiten que probablemente, aquellas personas que normalmente obtienen mejores resultados en pruebas cognitivas sean las que se aficionen por la música.

Dicho esto, señalan que los participantes de su estudio “provenían del ámbito universitario (estudiantes o empleados) con una comparable formación educativa.”

También remarcan que los participantes eran músicos aficionados y que el tiempo dedicado por éstos no se puede equiparar a la larga trayectoria de cualquier profesional experimentado.

El hecho de que el tocar un instrumento se haya asociado con una mejora en el funcionamiento cognitivo incluso en el caso de estos músicos no profesionales sugiere que el estudio de la música podría “ser un método de intervención realista para ralentizar o incluso prevenir el declive de la actividad cerebral frontal, relacionado con el envejecimiento,” declaran los investigadores.

Así que si quieres ser así de agudo, ¡empieza a practicar esos agudos!

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