“Nuestra generación es una causa perdida”: La juventud en España lucha por encauzar su vida a pesar de la crisis económica.

Madrid, España. En un país en el que más del 55% de los jóvenes están desempleados, incluso la obsesión por reforzar el currículum no es garantía de éxito.

Bárbara Victoria Palomares-Romero, de 22 años, está formada para trabajar en restaurantes, guarderías y hoteles. Desde que abandonara el instituto, se ha formado como secretaria, técnico de aire acondicionado y maquilladora funeraria, su profesión por elección.

“A pesar de tener 22 años, mi currículum tiene dos páginas. Y es porque he hecho de todo” dice. “He hecho de todo y ahora no puedo encontrar nada”.

Palomares-Romero, quien no tiene otros ingresos que los 50 euros mensuales que le dan sus padres, ha tenido la mala suerte de hacerse mayor en un país – y en un continente- en crisis.

España, una vez envidiada en todo el mundo por su alto nivel de vida y su floreciente economía, está sufriendo una tasa de paro del 26%- pero los números se disparan a más del doble de la media nacional cuando se habla de los menores de 25 años. Es común hablar de una generación perdida que no es capaz de hacer la correcta transición a la edad adulta.

“Nuestra generación está perdida porque no nos dejan trabajar”, dice Palomares- Romero que vive con sus padres en Orcasitas, un barrio de clase trabajadora al sur de Madrid.

La calma podría tardar en llegar. El Fondo Monetario Internacional en sus recientes previsiones afirma que el el país estará estancado por encima del 25% de paro general durante otros cinco años. Es una de las tasas más altas en todo el mundo industrializado.

“La crisis económica ha golpeado con dureza a la juventud” dice Almudena Moreno, socióloga y autora de un informe sobre el retraso de la edad adulta en España. “La razón es que la juventud es el sector más frágil y vulnerable de nuestro sistema económico”.

Según el informe de Moreno, se estima que 7 de cada 10 españoles de entre 20 y 29 años viven en casa de sus padres.

Aunque tradicionalmente, la juventud española ha elegido vivir con sus padres hasta una edad relativamente tardía – cercana a los 29 años, en comparación con los 23 de Finlandia por ejemplo- está decisión les ha sido impuesta por la falta de trabajo y las precarias condiciones de trabajo, dice Moreno.

“La gente joven solía elegir quedarse en casa por razones de conveniencia y para finalizar sus estudios”. dice. “En la actualidad es una obligación, no hay elección”.

Y vivir con los padres no es una forma de garantizar la seguridad económica: Según las estadísticas del gobierno, en casi dos millones de hogares todos los miembros de la familia están desempleados.

Muchos de los colegas de Cecilia de la Serna han retrasado o abandonado las esperanzas de tener un carrera estable, además de una casa y una familia, dice la estudiante universitaria de 22 años que sueña con ser reportera de investigación algún día.

“Parece que vas a perder la mitad de tu vida hasta que tengas estabilidad” dice. “Y ya no hablemos de tener hijos. No sabemos cuándo los tendremos, o incluso si seremos capaces de tenerlos”.

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha reducido los programas sociales y ha facilitado el despido de los trabajadores bajo el amparo de un plan de austeridad para reducir la deuda y fomentar el crecimiento. Aunque tiene un plan con el objetivo de mejorar el empleo juvenil, los gastos relacionados con temas que tienen que con los jóvenes en España quedan muy por detrás de los de otros países europeos, según el informe de Moreno.

El FMI mientras tanto, pide más. “Los esfuerzos de reforma deben continuar” dijo el dos de agosto James Daniel, responsable del Fondo en España.

Ramón Espinar Merino, politólogo de 27 años, culpa de la crisis al sistema que ha sido impuesto al país.
“Cuando el 55% de los jóvenes no tienen trabajo, el problema no es que yo lo esté haciendo mal. El problema es que la sociedad está mal organizada” dice. “El problema es que no hay futuro para toda una generación”.

Espinar Merino, quien vive con su familia, es portavoz de la organización “Juventud sin Futuro” creada hace más de dos años como una coalición de varios grupos que exigen una alternativa a las castigadoras reformas económicas.

La campaña de la organización “No nos vamos, nos echan” destaca otro aspecto de la crisis: el flujo de jóvenes españoles, a menudo con educación universitaria, que abandonan el país con la esperanza de encontrar un futuro en el extranjero.

Un mapa mundial en la web de la organización salpicado con las biografías de jóvenes españoles dibuja un panorama de la actual fuga de cerebros.

Francesc Torres, de 29, dice que trabaja en Almaty, Kazakstán, como ingeniero. Sofia Olivia Sanchez, 25, es enfermera en Dun-sur-Avon, Francia.

“España está perdiendo mucha gente valiosa y con cerebro, con mucho que hacer y que ofrecer” dice Laura Belenguer Ortiz-Villajos, de 27 años, en búsqueda de empleo y estudiando un master en radio. “La gente de mi generación necesita poner en práctica lo que está en su cerebro, y en España es muy difícil de hacerlo”.

Las estadísticas oficiales muestran que el número de españoles entre 15 y 29 años que salido del país se ha triplicado entre 2009 y 2012.

Pero mientras muchos de sus colegas no pueden dejar el país, Palomares-Romero no ve una salida. “La situación está empeorando” dice “España parece el peor país del mundo”

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