¿Las personas con sobrepeso se mantienen más calientes que las de menor peso?

Durante la competición de natación Rottnest Channel Swim que se celebra anualmente en Australia Occidental, los participantes generalmente se untan grasa animal sobre sus cuerpos como aislante contra los 70°F (aproximadamente 21°C) de temperatura del agua. Pero la propia grasa corporal también ayuda a mantenerles calientes, como si fuera una capa más de ropa por debajo de la piel. Cuando los científicos estudiaron diferentes aspectos del evento en 2006, encontraron que los nadadores con mayor índice de masa corporal (IMC) parecían tener menos riesgo de padecer hipotermia.

El mismo efecto se ha demostrado en hospitales donde a los pacientes que sufrieron un paro cardíaco se les trata con “hipotermia terapéutica” para impedir un daño o inflamación en el cerebro. Ciertos estudios han comprobado que lleva más tiempo inducir hipotermia en pacientes obesos que en pacientes más delgados ya que la grasa extra parece aislar el interior del organismo.

Sin embargo, bajo determinadas condiciones las personas con sobrepeso podrían sentir más frío que aquellas con peso normal. Esto es porque el cerebro combina dos señales –la temperatura interna del cuerpo y la temperatura en la superficie de la piel- para determinar el momento de contraer los vasos sanguíneos (lo cual limita la pérdida de calor a través de la piel)  y provoca escalofríos (que generan calor). Y ya que la grasa subcutánea atrapa el calor, el interior de una persona obesa tenderá a permanecer caliente mientras su piel se enfría. Según Catherine O’Brien, fisióloga de investigación del Instituto de Investigación de Medicina Ambiental del Ejército de los Estados Unidos, es posible que una menor temperatura en la piel de las personas con sobrepeso les dé mayor sensación de frío en conjunto.

Pero O’Brien también destaca que existen otros factores además de la grasa subcutánea que ayudan a determinar la velocidad con la que nos enfriaremos. Las personas más pequeñas, que tienen mayor área de superficie en comparación al volumen total de sus cuerpos, perderán calor más rápido. (Generalmente se dice que las mujeres sienten más frío que los hombres; puede que influya el tamaño promedio del cuerpo). Un cuerpo con más musculatura podría también proteger contra la hiportemia, en parte porque el tejido muscular genera mucho calor. “Aquí bromeamos con que la persona mejor preparada para el frío es aquella que está en forma y con sobrepeso”, dice O’Brien.

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