La NASA encuentra un planeta rosa que desafía las teorías actuales

A unos 57 años luz de la Tierra, los astrónomos acaban de descubrir un gran planeta nuevo, de un intenso color magenta. Es el segundo planeta cuyo color ha sido directamente observado por los astrónomos, el primero es HD 189733b. Eso por sí solo haría que este hallazgo digno de mención. Pero también destaca el hecho de que el planeta mismo desafía las actuales teorías de formación planetaria.

Este planeta, llamado GJ 504b, es del tamaño de Júpiter pero tiene varias veces su masa. De hecho, es hasta ahora el planeta más pequeño que se ha podido observar directamente con un telescopio, en lugar de ser observado eclipsando a su estrella madre.

Los planetas del tamaño de Júpiter parecen ser bastante comunes en nuestra galaxia – los astrónomos han descubierto muchos fuera de nuestro sistema solar. Pero lo que es inusual en este planeta es que está situado a unos 4.050 millones de millas de su estrella – aproximadamente 43,5 veces la distancia entre la Tierra y el sol. Si se tratara de nuestro propio sistema solar, sería más allá de la órbita de Neptuno.

Eso es lo que plantea un problema para los astrónomos. El actual modelo que explica la formación de planetas del tamaño de Júpiter se conoce como la teoría de la acreción del núcleo. En este modelo de formación planetaria, se explica que después de que se forma una estrella, ésta está rodeado por un campo enorme de escombros. En algún momento, cometas o asteroides en el campo chocan, produciendo un cuerpo más masivo. Ese cuerpo entonces choca en otros cuerpos y se vuelve más masivo todavía.

A medida que el cuerpo se vuelve más masivo, su gravedad comienza atraer polvo y gases al campo de escombros. Como una bola de nieve, el planeta se hace más grande y más grande, ya que atrae más masa. Con el tiempo, se forma un gigante de gas.

Pero aquí está la cuestión – la órbita de Neptuno está justo a la máxima distancia de una estrella en que se podría formar un planeta de estas características. Una vez pasado este límite se estima que los escombros están demasiado dispersos entre sí como para formar un planeta tan masivo como Júpiter, porque no hay suficiente materiales que puedan acumularse.

Y, sin embargo, ahí está el GJ504b, asentado a una distancia mucho mayor de su estrella que Neptuno lo está de la nuestra.

“Este es uno de los planetas más difíciles de explicar según nuestra teoría tradicional sobre la formación de planetas”, afirmó el investigador Markus Janson en un comunicado de prensa. “Su descubrimiento implica que tenemos que considerar seriamente teorías alternativas sobre la formación, o tal vez volver a evaluar algunos de los supuestos básicos de la teoría de acreción del núcleo.”

A principios de este año, los astrónomos encontraron usando el Telescopio Hubble lo que creen que es un nuevo planeta orbitando alrededor de la estrella TW Hydrae. Ese planeta, también, se encuentra fuera del límite de su estrella madre y es mucho más joven de lo que las teorías actuales de formación planetaria podría predecir.

Gracias a estas observaciones, los astrónomos están aprendiendo mucho más acerca de los planetas que se encuentran fuera de nuestro sistema solar. Y en el proceso, puede que terminen teniendo que repensar cómo se han desarrollado estos planetas.

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