El separatismo de Cataluña: Nada que perder salvo sus cadenas

La presión en torno a un referéndum sigue creciendo.

Es un monumento a la derrota. El 11 de Septiembre, el día nacional de Cataluña, nuevas y nunca antes expuestas ruinas de la antigua ciudad de Barcelona fueron mostradas tres siglos después de que los Catalanes perdieran una guerra contra el nuevo rey de España. La Diada fue celebrada este año por cientos de miles de personas que formaron una cadena humana de 400 km atravesando Cataluña, imitando la Cadena Báltica de 1989 que reclamaba la Independencia de la Unión Soviética.

Los organizadores fueron menos claros respecto al objetivo catalán, algunos llamándolo una reclamación directa por la independencia, otros diciendo que era una demanda para celebrar un referéndum que el Partido Popular, desde el gobierno de Mariano Rajoy en Madrid se niega a autorizar. Las encuestas muestran que cerca de la mitad de los catalanes apoyan la independencia, pero que la friolera del 80% quiere un referéndum.

Una marcha independentista en la Diada del año pasado pilló a los políticos por sorpresa. El presidente de Cataluña, Artur Mas, se comprometió a convocar una votación en el 2014, exactamente 300 años después de que las tropas de Felipe V aplastasen la revuelta de Barcelona y justo también cuando Escocia vote sobre su independencia del Reino Unido. Pero con el señor Rajoy bloqueando incluso un referéndum no vinculante, Mas puede posponer su consulta hasta el 2016.

Su plan para convertir las elecciones autonómicas de ese año en un “voto plebiscitario” está plagado de problemas. Difícilmente se puede esperar que los catalanes elijan a un nuevo gobierno para hacer funcionar la sanidad, la educación y los servicios sociales basándose solamente en el tema de la independencia. Mas y Rajoy han mantenido conversaciones para tratar de romper el punto muerto. Pero el presidente de Cataluña alberga pocas esperanzas de éxito.

Mas, quien apoya la independencia pero tiene socios de coalición que no, ahora quiere esperar. Rajoy puede verse debilitado o expulsado del gobierno en las elecciones generales del 2015, o quizás necesitando el apoyo de Convergencia i Unió en el Congreso de Madrid. Puede que los socialistas vuelvan a gobernar. Ellos están a favor de una reforma constitucional que podría crear un estado federal. Pero para tal cambio es necesario el apoyo del PP. Un problema adicional es que el partido republicano separatista de Izquierda de Cataluña (Esquerra Republicana), que además apuntala el gobierno en minoría de Mas en Barcelona, podría obligar a realizar una consulta regional antes.

Una pancarta sobre las ruinas de la antigua ciudad de Barcelona dice que sus defensores prometieron “vencer o morir”. Perdieron y Felipe V acabó con gran parte del autogobierno de Cataluña. La recuperación de España puede hacer estallar la burbuja de la independencia. Pero la intransigencia de Madrid acerca del referéndum podría darle más vida. Es muy necesario que los catalanes y los españoles logren un nuevo entendimiento.

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Image: zkvrev (Flickr)

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