El algoritmo de los sentimientos lee emociones en tu rostro

Se podrá ver cómo reaccionan los consumidores en los supermercados o los candidatos en una entrevista. Es obra de la científica egipcia que apoyó el movimiento de la Plaza Tahrir.

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NUEVA YORK – Todavía no es muy preciso y lo utilizan sobre todo las industrias que intentan entender la actitud ante sus productos y la eficacia de los mensajes publicitarios a través de la expresión facial de los consumidores. Sin embargo, en la era digital, el software que interpreta dichas expresiones está destinado a tener más y más impacto en un número de sectores cada vez más amplio: desde el comercio a la defensa, desde la seguridad en los aeropuertos a las escuelas y los videojuegos, pasando inevitablemente por el espionaje y la política.

Un software cada vez más preciso, aunque lejos de ser infalible y, al mismo tiempo, cada vez más intrusivo y con efectos devastadores en la privacidad, advierte el New York Times en un estudio sobre esta nueva tecnología. De hecho, el futuro de esta “exploración del alma” dependerá, entre otros, de dos factores. En primer lugar, de una mayor sofisticación de los algoritmos que actualmente observan los movimientos de 22 partes del rostro alrededor de ojos, nariz y boca y analizan los movimientos de los tejidos y los cambios en el color de la piel; en segundo lugar, será primordial la difusión de estos aparatos que pueden registrar en todo momento las expresiones faciales de alguien y transmitirlas a un ordenador capaz de identificar las emociones de la persona en cuestión.

Será una industria de interpretación electrónica de los sentimientos que probablemente despegue, si no surgen protestas para tutelar la privacidad individual y el derecho a que no nos graben sin nuestro consentimiento. Esta industria experimentará un boom cuando algunos instrumentos como las gafas de Google pasen a ser de uso común.

Sin embargo, habrá un cambio importante en enero de 2014, cuando Affectiva (la empresa más avanzada en este sector junto a Emotient, de San Diego, California) comience a vender a los desarrolladores de dispositivos digitales móviles su software de affecting computing: una especie de algoritmo de sentimientos extraído minuciosamente de una base de datos que reúne dos años y medio de trabajo de una serie de cámaras web que filmaron, analizaron y clasificaron mil millones y medio de reacciones emocionales de un gran número de rostros.

Es banal y a la vez inevitable evocar pesadillas orwellianas y resulta evidente que los periódicos estadounidenses que narran esta noticia no se echan para atrás. Algunos indagan también sobre hipotéticas implicaciones del espionaje y del ejército. Sin embargo, la protagonista que se lleva toda la atención en esta revolución inquietante no se parece ni al cliché del pequeño genio de Silicon Valley ni al del oscuro tecnólogo al servicio de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional. Rana el-Kaliouby, fundadora y directora ejecutiva científica de Affectiva, empresa con sede en Massachusetts, es una joven científica egipcia que en 2011 se encontraba en la Plaza Tahrir apoyando el movimiento de la primavera árabe contra Mubarak. “La tecnología de la interpretación de las expresiones me apasionó en parte porque me impactó lo convencido que estaba el Raïs de que contaba con el apoyo masivo de la población, a pesar de las imágenes de océanos de manifestantes que afirmaban todo lo contrario”, declaró tiempo atrás la científica informática musulmana, quien trabajó por mucho tiempo en este tipo de investigaciones en el Media Lab perteneciente a la sede de Boston del Instituto de Tecnología de Massachussets.

Luego fundó la empresa que ahora lanza al mercado un software que seguramente se utilizará en los supermercados para espiar las reacciones de los consumidores frente a productos y ofertas especiales. Aunque también le interesa, entre otros, a la industria de videojuegos (para desafiar a un nivel superior al usuario que se ve aburrido), a Hollywood (para ver la reacción de los espectadores en los avances de las películas) o a los portales para encontrar pareja.

Rana no deja de ser ambiciosa: está convencida de que, tarde o temprano, el algoritmo de las emociones puede sustituir a los sondeos de opinión. La idea de una democracia basada también en algoritmos que pretenden captar sentimientos es escalofriante, pero, en el fondo, es el camino que ya tomamos cuando hace poco más de un año la revista New Scientist experimentó esta nueva tecnología en la campaña electoral para la presidencia de los Estados Unidos con una muestra de espectadores del último debate entre Obama y Romney. ¿Recuerdan el gráfico del estado de ánimo de las personas que se veía en la parte baja de la pantalla cuando pasaban por televisión el debate entre los dos candidatos? En CNN estaban entusiasmados con la cuota de pantalla por las nubes. ¡No al aburrimiento y sí a las novedades (cueste lo que cueste)!

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Imagen: Andrew Morrell Photography (Flickr)

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