Sugar is bad for your Health

Deja de consumir azúcar: Lo único en lo que todos los nutricionistas están de acuerdo

Para cada persona recomendando algún nuevo consejo en salud, hay otra diciendo que pruebes justo lo contrario. Sin embargo, existe algo en lo que todos los profesionales de la salud están de acuerdo.

Considerado como un veneno, droga y toxina, se le está empezando a culpar de todo, desde la obesidad y los problemas cardíacos a la diabetes. Se trata del azúcar—o más concretamente del azúcar añadido, no al que encontramos de forma natural en la fruta— y aunque todos sabemos que deberíamos consumirlo con moderación, esto resulta prácticamente imposible (explicaremos el porqué más adelante). Aunque existen miles de maneras para perder peso, aumentar nuestro bienestar y mejorar nuestra salud, dejar de consumir azúcar añadido—algo impensable para el que no pueda vivir sin pequeñas indulgencias y golosinas—es la única solución respaldada por todos los profesionales de la salud. Veamos a continuación por qué:

1.      El azúcar es la tentación que más nos cuesta resistir.

El azúcar es la gasolina que hace que nuestro organismo funcione correctamente, por lo tanto es una sustancia indispensable para nosotros. Llega a ser tan importante que nuestro cuerpo puede llegar a sintetizarlo a partir de las grasas, los carbohidratos complejos y las proteínas a través de unos procesos que tienen lugar en el hígado. Pero cuando consumimos azúcar que ha sido añadido a la comida en nuestros platos (o el que está presente en cualquier refresco o bolsa de caramelos), nuestro cuerpo se vuelve loco. El azúcar es incluso más difícil de resistir que las grasas, concluye un reciente estudio de la revista American Journal of Clinic Nutrition. Varios investigadores monitorizaron la actividad cerebral de más de 100 estudiantes de secundaria mientras éstos bebían batidos de chocolate. Los resultados mostraron que los batidos con un alto contenido en azúcar y bajos en grasas activaban el circuito de recompensa cerebral tan intensamente como lo hacían los batidos con un mismo contenido en azucares y grasas. Al aumentar el contenido en grasa de los batidos no se conseguía el mismo efecto, lo que confirma que lo que realmente querían los cerebros de los estudiantes era azúcar.

2.      De hecho, el azúcar puede ser tan difícil de resistir como las drogas.

La idea de “adicción al azúcar” no es sólo un concepto difundido a los cuatro vientos por cualquier fanático de lo orgánico. Experimentos realizados tanto en personas como  en animales muestran que el azúcar afecta al cerebro del mismo modo en el que lo hacen la morfina y otros opioides. Cuando a los roedores de uno de estos experimentos se les dejó de suministrar azúcar de repente, éstos pasaron por un periodo de abstinencia, presentando temblores y ansiedad. Se habían vuelto químicamente dependientes, explica la Dra. Nicole Avena, neurocientífica del New York Obesity Research Center (Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva York) en la Universidad de Columbia, quien participó en los experimentos y es también la autora del libro Why Diets Fail (Because You´re Addicted to Sugar).Los humanos también nos volvemos adictos. Cuanto más azúcar ingerimos más queremos, dice Avena, y necesitamos ir aumentando la cantidad para seguir experimentando los mimos efectos eufóricos. Ésta es una de las principales razones por las que cuando alguien dice que sólo va a comer una onza de chocolate (y realmente es su intención), al final acaba comiéndose la tableta entera.

3.      Hace que acumules el peor tipo de grasa.

Consumir azúcar refinado no sólo conduce a un aumento de la grasa corporal, sino que también puede provocar que almacenes grasa en el hígado, lo que supone un grave riesgo para la salud, explica Robert H. Lustig, doctor en medicina y consultor médico, además de experto en obesidad y autor de los libros Fat Chance: Beating the Odds Against Sugar, Processed Foods, Obesity and Disease y The Fat Chance Cookbook. Cuando tomas más fructosa (una molécula de azúcar simple) de lo que tu hígado es capaz de asimilar, éste convierte el exceso en grasa. Parte de esta grasa es transportada y almacenada en las paredes arteriales, lo que aumenta el riesgo de padecer problemas cardíacos, y el resto de la grasa se acumula dentro de las células del hígado, lo que puede conllevar al desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Lustig dice que esto hace que suban los niveles de insulina, lo que a su vez provoca que suba la presión arterial y que aumente el riesgo de padecer agotamiento pancreático, diabetes, trastornos lípidos y cáncer.

4.      Hace que envejezcas prematuramente.

Consumir grandes cantidades de fructosa, como el tan criticado (pero ampliamente consumido) jarabe de maíz de alta fructosa, acelera el daño y el envejecimiento celular, afirma Lustig, y hace que las células de todo el cuerpo mueran más rápido de lo normal. Un hígado graso junto al rápido deterioro celular provoca un mayor riesgo de padecer cáncer, así como de desarrollar un declive cognitivo y otras enfermedades degenerativas, explica Lustig.

5.      Está en todas partes.

El 80% de todos los alimentos envasados contienen azúcar, incluso aquellos que no parecen particularmente dulces, declara Avena. Pan, salchichón y otros embutidos, kétchup, salsa de tomate, mantequilla de cacahuete (incluso el de marcas “completamente naturales”), galletas saladas…Ésta es sólo una pequeña muestra de productos inesperados que según Avena contienen sorprendentes cantidades de azúcar añadido, lo que hace difícil que cumplamos la recomendación que hace la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) de tomar como máximo seis cucharaditas al día.

6.      …Y a veces está camuflado con otros nombres.

Si te ha convencido la idea de apartar el azúcar de tu vida, entonces también tendrás que estar pendiente de no ingerir ningún producto que contenga jarabe de maíz de alta fructosa, sirope de caña, melaza, sirope de agave, caramelo, dextrosa, jarabe de glucosa, D-manosa…Avena dice que existen más de 50 nombres para referirse al azúcar, y muchos de ellos parecen escritos en jeroglíficos, por lo que se nos pasan por alto fácilmente. Scour realiza un etiquetado de forma que se puedan reconocer todos los ingredientes (por ejemplo, una bolsa de patatas fritas debería contener patatas, aceite, sal ¡y nada más!).

Como recordatorio, es recomendable realizar una consulta médica para recibir asesoramiento o tratamiento antes de empezar cualquier dieta.

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Imagen: Judy ** (Flickr)

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