Cómo un novato ha llegado la dominar la Fórmula 1 con Internet super rápido y toneladas de datos

Cuando la compañía de bebidas energéticas Red Bull compró el equipo de Fórmula 1 de Jaguar Racing en el 2004, el equipo era un caos. En los cinco años en los que la escudería había estado controlada por Ford, ninguno de sus conductores había ganado una sola carrera. Lo más cerca que estuvo de un campeonato fue en 2004 cuando Jaguar quedó séptima la clasificación de constructores. La séptima de once equipos.

Rebautizado como Infiniti Red Bull Racing, el equipo domina las carreras de Fórmula 1 de la misma manera que lo hacía Ferrari durante los años de gloria de Michael Schumacher a principios del 2000. Ha ganado el doble campeonato – cuando un equipo queda primero en puntos tanto en la clasificación por pilotos como por el equipo o constructores del coche – todos los años desde el 2010 y va camino de ganar el cuarto. Pero la ingeniería avanzada sólo es una parte de su asombro éxito. Igual de importante es la forma en la que el equipo utiliza los datos.

Según Alan Peasland ,technical partnership manager de Red Bull, en una carrera se generan cerca de 100 gigabytes de información (es el equivalente a ver en streaming todos los episodios de la serie de televisión Seinfeld seis veces). Gran parte de estos datos vienen de la telemetría, un término que hace referencia a la recopilación de datos en movimiento. Cada coche está equipado con cerca de 100 sensores repartidos por el vehículo. Los sensores recolectan datos sobre la temperatura, la fuerza de gravedad, los giros – y otros datos – y los envían al garaje situado a un lado de la pista donde son analizados por un grupo de ingenieros.

Coches rápidos… e Internet

Los datos de la carrera, independientemente del lugar del mundo en el que sea, también llegan al centro de operaciones de Red Bull en el Reino Unido en “tiempo real”, algo que ningún otro equipo tiene la capacidad de hacer, según afirma el director de información Matt Cadieux (esto también implica que sea el objeto de numerosos ataques de piratas informáticos, aunque Cadieux dice que se trata de hackers aficionados y no de los equipos rivales).

El núcleo de las operaciones de Red Bull es una habitación sin ventanas en un parque empresarial de la ciudad inglesa de Milton Keynes. Con espacio para unos 24 analistas sentados en cuatro filas de pantallas, tiene el aspecto de un control de misión en pequeño. Durante cada carrera, los expertos familiarizados con diferentes aspectos del coche se sientan con sus auriculares conectados con los pilotos, ingenieros, el equipo en el pit lane…. Además de la telemetría, también mantienen una vigilancia estrecha sobre los canales de televisión que retransmiten la carrera: los reglamentos de Fórmula 1 no permiten a los equipos acceder a las comunicaciones por radio de los otros equipos con el conductor, pero las cadenas tienen la materia prima sin editar que con frecuencia cortan en pequeñas piezas que emiten a lo largo de la carrera.

La otra velocidad

El resultado es un aumento notable en el tiempo de reacción. En la carrera final de la temporada del año 2012, el piloto estrella de Red Bull, Sebastian Vettel, casi pierde el campeonato tras un accidente con otro coche. El equipo decidió no llevarlo al pit lane para reparar los daños. En su lugar, le mantuvieron en la pista mientras los ingenieros tanto en el circuito como en Milton Keynes examinaban la gravedad de los daños y si existía la posibilidad de salvar la carrera. Vettel acabó siendo sexto, un puesto suficiente para ganar el campeonato. Peasland atribuye la victoria a la comunicación del equipo.

En contraste, Red Bull perdió en el año 2009 por la cantidad de tiempo que les llevó identificar una maniobra ilegal cuando un piloto rival adelantó al coche de Red Bull en el Gran Premio de Europa en España. Para cuando el equipo había reunido las pruebas suficientes para probarlo – seis minutos y medio – el piloto había perdido mucho tiempo y se había quedado tan atrasado que cualquier tipo de sanción de los comisarios de la carrera era insuficiente para hacerle volver a ganar su posición. Eso no hubiese ocurrido hoy. Peasland dice que la velocidad de los datos se ha duplicado desde el 2011, gracias en parte a su alianza con AT&T.

A medida que la ruta de la Fórmula 1 llega a Corea este fin de Semana para la decimocuarta carrera de la temporada, los fans tendrán sus ojos puestos en Yeongam. Pero un pequeño grupo de personas en Milton Keynes será crucial para el éxito de Red Bull. Una vez más, la velocidad del coche no es la única que importa en la Fórmula 1.

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