Cómo un accidente casi mortal en el mar lanzó una carrera de éxito en el mundo de la sidra

Una experiencia casi mortal después de caer por la borda de un barco de mercancías en el sur de China hace 26 años hizo que Peter Bronsman, un multimillonario productor de sidra, jurara hacer algo más con su vida.

El sueco, por aquel entonces un marinero de un buque mercante de 24 años de edad, se hundió en el agua en medio de la noche y se rompió un brazo. Para sobrevivir se aferró a una bolsa de basura de plástico y flotar en entre las fuertes olas.

“Todo ocurrió muy rápido. Me dijeron que tirara unos sacos por la borda, pero de alguna manera perdí el equilibrio y me fuí con ellos”, dice Bronsman.

“De repente, estoy en medio del mar y el barco ha desaparecido. Estaba negro como el carbón y no es nada fácil nadar con solamente un brazo”.

“Me aferré a uno de los sacos con mi brazo bueno y grité. Pero sólo estábamos yo y muchas millas de océano. Estaba completamente seguro de que un tiburón vendría y me cogería. Me decía que no debía morir, y que si sobrevivía, montaría mi propio negocio”.

Afortunadamente para Bronsman, uno de sus compañeros en el barco le vió caer y dió la alarma. Dos horas después fue rescatado.

Objetivo: los turistas

Mr Bronsman abandonó de inmediato su vida en mar y regresó a la segunda ciudad de Suecia, Gotemburgo, en 1987 con la determinación de crear su propia compañía.

Entusiasta bebedor de cerveza, junto a su hermano Dan-Anders empezó a importar marcas de todo el mundo (las cervezas el propio Bronsman había disfrutado en sus viajes a bordo del  barco mercante sueco).

El negocio rápidamente fue un éxito y creció, a pesar de las duras y estrictas leyes de licencia en Suecia que le obligaban a vender a un solo cliente: Systembolaget: el monopolio estatal de alcohol.

A día de hoy, el Systembolaget aglutina todas las licencias de alcohol de Suecia, y hasta 1996 era el único proveedor de alcohol para bares y restaurantes.

“Negociar con el gobierno estaba bien. No sabíamos hacerlo de otra forma, y fue bueno escucharles (y también sus consejos)” dice Bronsman. “Pero lo que le dije a mi hermano- quien ayudó a dirigir el negocio- fue que para hacer más dinero, tendríamos que dirigir nuestra propia destilería”.

Así que con los ahorros conseguidos con el negocio de importaciones y un préstamo bancario, los Bronsman compraron una antigua fábrica en una ciudad del centro de Suecia llamada Kopparberg por 620.000 dólares en el año 1994.

La fábrica en principio se dedicaba a embotellar agua, pero con Peter como director general y la ayuda de su hermano pronto empezaron a destilar varios tipos de sidras, incluyendo la de pera y varios sabores de frutas, bajo el nombre de Kopparberg.

Aunque su cerveza rubia es un éxito de ventas en Suecia, han sido sus sidras las que han tenido un boom de exportaciones.

Bronsman consiguió todo esto gracias a encontrar una innovadora forma de saltarse la prohibición de Suecia de anunciar y promocionar el alcohol.

“No podíamos hacer nada para promocionar Kopparberg en Suecia, así que pensé  ¿por qué no ir a por los suecos cuando están de vacaciones en el mediterráneo?”

De esta manera, Bronsman voló a las Islas Baleares y a Grecia y consiguió acuerdos con varios importadores de bebidas españoles y griegos. Como resultado, su sidra pronto fue vendida en Ibiza o Creta, con muestras gratuitas ampliamente repartidas.

“Fue genial. Cada vez más y más suecos probaban las sidras cuando estaban de vacaciones y realmente les gustaba así que continuaban comprándola cuando volvían a casa. Las ventas domésticas se dispararon”.

“Al mismo tiempo, personas de otras nacionalidades de vacaciones por el mediterráneo probaron la sidra y también les encantó, especialmente a los británicos, así que tuvo efectos secundarios muy beneficiosos”.

Las sidras de Kopparberg pueden ser demasiado dulces para los tradicionalistas, pero en la actualidad se encuentran entre las más vendidas del Reino Unido. Bronsman dice que fue una decisión deliberada hacer su sidra más dulce que la de la mayoría de su competencia, ya que lo vió como un nicho en el mercado de la sidra.

“Una vida fantástica”

A día de hoy,  las cervecerías Kopparberg son las más grandes de Suecia, produciendo unos 75 millones de litros de sidra el año pasado en comparación con el medio millón de litros que fabricaron en su primer año. Su facturación en el 2012 fue de 350 millones de dólares.

Actualmente exporta a 50 países y tiene previsto expandirse ya que recientemente ha firmado un acuerdo de distribución con el gigante de las cervezas SAB Miller.

Bronsman, un hombre de 50 años y ganador del premio Ernst & Young 2013 al emprendedor sueco del año, está más ilusionado que nunca con la dirección de la compañía.

“Cuando empezamos en este negocio sólo éramos mi hermano y yo, trabajamos muchas horas y en la mayoría de las veces fue duro, pero éramos felices”.

“Las largas horas y los niveles de felicidad no han cambiado. He tenido una vida fantástica”.

Bronsman añade “Durante los últimos 25 años siempre me lo he tomado día a día y seguro que he cometido errores en mi negocio, pero ¿qué jefe no lo ha hecho? Si no tomas riesgos, que ocasiones pueden fracasar, entonces no estás haciendo tu trabajo como toca”.

“Espero seguir teniendo el mismo impulso que he tenido siempre porque aún quedan muchas cosas por hacer en Kopparberg”.

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