¿Cómo ha conseguido Estonia ser un líder tecnológico?

Cuando Estonia recuperó su independencia en 1991, después del colapso de la Unión Soviética, menos de la mitad de su población tenía una línea telefónica y su único enlace independiente con el mundo exterior era un teléfono móvil finlandés oculto en el jardín del ministro de asuntos exteriores. Dos décadas después, es un país líder mundial en tecnología. Los Geeks de Estonia han desarrollado el código detrás de Skype, Hotmail y Kazaa (uno de los primeros sistemas de compartición de archivos). En 2007, se convirtió en el primer país en permitir el voto a través de Internet para unas elecciones generales. Tiene algunas de las conexiones a Internet más rápidas del mundo y ostenta el récord de Start-ups por persona. Sus 1.3 millones de ciudadanos pueden pagar a través del teléfono móvil los parkings de pago y tienen sus historiales médicos almacenados en la Nube. Rellenar la declaración anual de impuestos de forma online,  como hacen el 95% de los estonios, sólo lleva 5 minutos. ¿Cómo ha podido el más pequeño de los países bálticos desarrollar una cultura tecnológica tan fuerte?

Los pilares fueron puestos en 1992 cuando Mart Laar, Primer Ministro de Estonia por aquel entonces, le dió un empujón a la débil economía del país. En menos de dos años su joven gobierno (con una media de edad de 35 años) le dió a Estonia un impuesto sobre la renta plano, libre comercio, una moneda saneada y privatizaciones. Las nuevas empresas podían ser registradas de forma sencilla y sin retraso, un importante estímulo para todos los “geeks” que estaban al acecho. La débil infraestructura heredada de la era Soviética supuso que la clase política pudo empezar desde cero. Cuando Finlandia decidió mejorar las conexiones para los teléfonos móviles, le ofreció a Estonia su arcaico sistema de intercambio-telefónico de los años 70 de forma gratuita. Estonia declinó la proposición y construyó un sistema digital propio. Del mismo modo, el país pasó de no tener registros de la tierra y de la propiedad a crear uno digital (sin papel). “Nos saltamos ciertas cosas… Mosaic(el primer navegador web popular) acababa de salir y todo el mundo estaba en igualdad de condiciones”, señala Toomas Jendrik Ilves, presidente de Estonia. Sin tener que cargar con un legado tecnológico, los jóvenes ministros del país depositaron sus esperanzas en Internet.

Un proyecto nacional para equipar las escuelas con ordenadores fue establecido y en el año 1998 todas los colegios del país estaban conectados. En el año 2000, el gobierno del país declaró que el acceso a Internet era un derecho y la web llegó a los barrios más lejanos.El acceso gratuito a Internet se convirtió en algo común. Los sellos de caucho, el papel de carbón y las largas colas dieron paso al “e-gobierno”. El sector privado fue justo después: la venta de Skype a eBay en el 2005 por 2.6 billones de dólares. creó una nueva clase de inversores estonios, quienes hicieron millones de euros gracias a la venta de sus acciones – y han utilizando su experiencia y sus inesperadas ganancias para el beneficio del país. A día de hoy, Tehnopol, un centro de negocios en Tallinn, de empresas de capital, alberga a más de 150 compañías tecnológicas. Dado el pequeño mercado doméstico del país, las start-ups deben pensar de un modo global, dice Taavet Hinrikus, primer empleado de Skype y co-fundador de TransferWise, un sistema de transferencia de dinero p2p cuyos clientes se reparten por Europa y América. Según el World Bank, cerca de 14,000 nuevas compañías fueron registradas en Estonia en el 2011, lo que supone un 40% que durante el mismo periodo del 2008. Las empresas dedicadas a la tecnología punta representan aproximadamente el 15% del PIB.

¿Cómo pueden otros países – que no son tan pequeños como Estonia y no tienen posibilidad de empezar desde cero- seguir su ejemplo? “Es un poco obvio decirlo -Haced lo que nosotros hicimos-” dice Ilves. Pero sostiene que el éxito de Estonia no se debe tanto a haberse despojado de un “legado tecnológico”, sino de un “legado de pensamiento”. Copiar un procedimiento de papel para rellenar impuesto en un ordenador, por ejemplo, no está bien. Tener esos formularios cumplimentados de antemano, (como en borrador) y el contribuyente sólo tiene que comprobar que los cálculos son correctos, hizo del sistema un éxito. La educación también es importante: el año pasado, a través de una asociación público-privada se anunció el programa llamadado ProgeTiiger (programa tigre), con el fin de enseñar a los niños de cinco años nociones básicas de programación. “En los 80 todos los chicos del instituto querían ser estrellas del rock” dice Hinrinkus. “Ahora todos quieren ser emprendedores”.

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Orinally Published in: The economist

Post: How did Estonia become a leader in technology?

Author: A.K.K

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