¿Acabarán los MOOC con los títulos universitarios?

La educación a distancia no es nada nuevo, pero estos días es difícil escapar a la hiperventilación acerca de su última encarnación: MOOC, o “Massive Open Online Courses” (Cursos en línea masivos y abiertos). Las universidades han estado pensando en abrir el acceso a la enseñanza durante varios años, pero fue hacia el final del 2011 cuando dos profesores titulares de la universidad de Stanford ofrecieron un curso online sobre inteligencia artificial. Cualquiera que completase el curso recibiría un certificado de reconocimiento. Un asombroso número de 160.000 estudiantes de todas las esquinas del  planeta se inscribieron, y 23.000 de ellos completaron el curso. En menos de un año ya había dos empresas y una organización sin ánimo de lucro ofreciendo MOOCs en asociación con un amplio catálogo formado por las principales universidades.  Este mes la revista “MOOC Forum” publica su primer ejemplar. Un editorial explica que hay cerca de 500 MOOCs  son ofrecidos por más de 100 universidades bien conocidas y acreditadas. Todos se ofrecen de forma gratuita. La combinación entre cursos de calidad ofertados por universidades de renombre, una buena tecnología de aprendizaje online y el acceso a conexiones de alta velocidad ha permitido que la educación a distancia llegue a la mayoría de edad. ¿Pero acabarán los MOOC con los títulos universitarios?

Mayormente los MOOc’s no son sólo videoclases online que uno se descarga como un capricho. En general, hay que registrarse para una un curso, esperar un tiempo hasta que empieza y seguir el ritmo de las exigencias de forma semanal junto con otros miles de estudiantes. Por ejemplo, un MOOC sobre software puede parar en varios intervalos a lo largo de la conferencia para hacer preguntas al estudiante y que deben ser respondidas correctamente para continuar viéndolo. Para los más comprometidos, los MOOCs incluyen deberes, discusiones online además de pruebas. Las preocupaciones sobre las altas tasas de abandono son exageradas. Muchas personas (incluyendo a este corresponsal) se inscriben a estos cursos gratuitos para disfrutar, aprender o por curiosidad y no están comprometidos a acabar con ellos o a obtener un certificado (Mozart puede que compusiera “La flauta mágica” con la intención de que tu escucharas toda la ópera, pero tocar sólo la obertura no significa que él o tú hayaís fracasado). De hecho, el consumo óptimo de un MOOC para un estudiante determinado puede que sea solo una parte del curso.

Las empresas que ofrecen los MOOC hacen dinero a través de los pagos por realizar exámenes vigilados, los materiales del curso como los libros y ayudar a las empresas a encontrar empleados con las capacidades adecuadas. Los niños de las escuelas llevarán sus certificados MOOC para conseguir que sus solicitudes para la universidad destaquen por encima de los demás. Otros los usarán para actualizar sus conocimientos y solicitar trabajos un poco alejados de su área de conocimiento. Los MOOC tendrán un gran impacto en los lugares en los que no haya gran acceso a la educación superior (Battushig Myangabayar, un chico de 15 años de Ulan Bator, Mongolia, formaba parte de una élite de estudiantes que consiguieron sacar la puntuación perfecta en el curso online sobre Circuitos y Electrónica ofrecido por el Massachusetts Institute of Technology- MIT). A medida que los MOOC mejoren y sean más convincentes, muchos de los que no los terminaron pero querían hacerlo, lo harán. El “aMOOC” usará un sistema de aprendizaje adaptativo que permitirá a cada estudiante seguir su propio camino  dentro de un curso. El mundo se adaptará también. De la misma forma que la gente acepta como algo dado que se puede buscar cualquier cosa en internet de forma inmediata, o leer una entrada de la enciclopedia sobre cualquier tema, llegaran a esperar el acceso gratuito a la educación superior. En una carrera global por el talento, la única pregunta es qué instituciones pueden moverse lo suficientemente rápido para tener ventaja sobre el creciente número de MOOCs y los “MOOC graduados”, los miembros de un nuevo club global motivado e inteligente.
Los MOOCs presagian un periodo de grandes cambios en la educación superior, pero no acabarán con la educación tradicional. Después de todo, la gente quiere seguir comprando discos de vinilo en la era del MP3. Y por ahora no hay un número suficiente de graduados como para obligar a realizar grandes cambios de inmediato. Pero los MOOC obligarán a realizar una innovación más rápida en un sector que estaba sufriendo enormes presiones sobre el coste de su producto básico. Con el tiempo, un título universitario de cuatro años a tiempo completo (tres en Europa) podría empezar a quedarse anticuado. La educación online permite a las universidades innovar con respecto a la calidad, la duración y el coste de lo que ofrecen. Debería ser posible ofrecer títulos más cortos y a menos precio que sean demostrablemente equivalentes (en términos de empleabilidad) a los títulos de hoy en día. Ya existe presión sobre las universidades públicas para que acepten créditos online, y el Consejo Americano de Educación  dice que estudiará los MOOC como créditos universitarios.

Share this post

No comments

Add yours